El mundo animal parece tenernos preparadas infinitas sorpresas. Por más fanáticos que seamos de sus documentales siempre descubrimos cosas nuevas. En este caso nos ponemos una serie de trajes para conocerlos mejor: nos ponemos alas para saber de algunas aves en especial, nos ponemos patas de rana para meternos en el mar y buenas zapatillas para meternos tierra adentro. ¿Nos acompañás?
 
    ¡Cuántas       plumas!
     Un buen        chapuzón…
    A correr se ha       dicho…
 
¡Cuantas Plumas!








































El pájaro carpintero dejó de ser un enigma. Se comprobó que da 15 picotazos por segundo. Perfectamente podría estar más loco que una cabra (las cabras todavía no se declararon locas pero se las suele tratar así, como desequilibradas). Los científicos han descubierto que estos pájaros tienen un área esponjosa detrás del pico, que sirve para absorber los efectos del impacto. Es lo que les permite mantener su cordura (claro, siempre suponiendo que los animales pueden volverse locos, algo que no pasa).

El colibrí aparte de inquieto, es un manojo de curiosidades. Puede volar en reversa, aletea cien veces por segundo y para producir la energía necesaria para toda esta actividad física, come a diario el equivalente del doble de su peso en néctar. Definitivamente un metabolismo bien acelerado. El corazón del colibrí, igual que el del canario, late hasta 1.000 veces por minuto.

El buho puede girar la cabeza 360 grados. No estaría nada mal tener esta destreza, ¿no?

El avestruz es el animal que puede alcanzar más velocidad corriendo sobre dos patas. Puede alcanzar los 67 kilómetros por hora (km/h.). y puede mantenerse corriendo grandes distancias a esa velocidad. Bastante más que el hombre que no llega a los 40 km/h. durante un máximo de 100 metros.
 
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